LA HISTORIA DE PINTI

(ADVERTENCIA: Esta historia será algo extensa, tanto que no alcanzó en un post, está lleno de historias personales pero también de positivismo).

 

Hola a todos. Soy el fundador de PINTI y quise aprovechar estos momentos llenos de confusión y adversidad que estamos viviendo para contarles la historia de cómo este negocio nació precisamente como fruto de una época personal llena de adversidades pero que sirvió como combustible para venir nadando contra la corriente durante ya casi 3 años.

 La pregunta mas común que toda persona que me conoce por primera vez me hace por curiosidad es: “¿Cómo se te ocurrió la idea de los pines?”. Aunque también están los incrédulos que hacen otro tipo de preguntas más invasivas como “¿Puedes vivir de eso?” o “Pero... ¿tienes otra chamba no?”. Sin juzgar a nadie, entiendo por qué piensan eso. Este negocio es algo que incluso yo considero único y me hace sentir muy afortunado por poder dedicarme a esto.

 Pero ahora si, para responder la pregunta que todos hacen, esta idea salió leyendo un artículo sobre pines en Octubre de 2016. Durante esa época me encontraba en mi primer intento de negocio serio (renuncié a mi chamba y me aventé con todo). Tenía una pequeña tienda de alimentos llamada FOODVENIRS, la cual solo duró en el mercado por 9 meses, antes de decidir cerrarla en Diciembre del 2016 y evitar que la deuda de s/. 50,000 que teníamos con el banco para financiar este negocio creciera aún más.

 

 

 Leí este artículo online durante las horas que pasaba en la tienda sin clientes. Apenas supe de la existencia de algunas marcas de pines que la venían rompiendo en USA, pensé: “¿por que no existe una marca así aquí en Perú? Debería existir un pin que diga HABLA CAUSA”. Desde ese momento estaba decidido a querer armar ese proyecto a la par con la tienda. 

 Empecé a buscar proveedores locales pero para “mi suerte”, ninguno de ellos tenía la más mínima intención de producir algo de la más alta calidad mundial (para quienes ya tienen sus pines de PINTI, sabrán que su calidad es única), así que tuve recurrir a otros países. Y digo para mi suerte, porque esto me abrió la mente a todo un mundo de posibilidades, formas de negociar, procesos de producción y estándares de calidad que estoy seguro no habría podido aprender aquí.

Mi tienda cerró oficialmente en Enero 2017, año que realmente empezó de forma muy dura. Me encontraba deprimido y decepcionado conmigo mismo por haber fallado con el negocio, endeudado con 50K, teniendo que volver a buscar un trabajo de oficina para pagar la deuda; para colmo, quien pensaría que en Febrero, semanas después de mi cumpleaños nro. 30, se acabaría la relación de muchos años que tenía hasta entonces. Ese año empezó de una manera tan brutal, que no solo me obligó a reiniciar por completo mi vida en todo sentido (trabajo, relación, buscar una nueva vivienda) sino qué todo pasó tan repentinamente que no me dio más opción que buscar soluciones rápidamente.

 La resiliencia qué hay en ti, solo la conoces cuando estás en una situación extrema y durante Marzo del 2017, yo conocí por primera vez de que estaba hecho. Pasé de las lágrimas y arrepentimientos a armar un plan rápido, disponer cada minuto del día a buscar un trabajo, mientras encontraba el partner perfecto para dar inicio a mi proyecto de pines que lo mantendría a la par con este nuevo trabajo. 

 

 

Al finalizar el mes ya tenía nuevamente un trabajo fijo y tenía todos mis números en orden para empezar con mi proyecto. Ya para Abril del 2017 decidí arriesgarme nuevamente. Finalmente el Domingo 14 de Mayo del 2017, justo en el día de la madre, todo estaba listo para lanzar la marca.

 Obviamente para entonces ya había empezado a simplificar mi vida, minimizando todos mis costos fijos al máximo. Me mudé a un lugar muchísimo más barato, vendí muchas cosas del anterior departamento, regalé otras. Comía pan con palta y queso con café durante casi un año, eso era mi desayuno y cena durante toda esa época. No me compré ropa, no salí a comer durante meses, ni gaste en nada que no fuera totalmente necesario para vivir o que sea para beneficio del negocio. Mi vida consistía en trabajar de 9 am a 6 pm en oficina, regresaba a comer a casa y trabajar en PINTI de 7 pm a 2, 3 o a veces 4 am.

Esta etapa de sacrificio, como nunca antes había vivido, duró 10 meses. Hasta que repentinamente me quedé sin trabajo en Febrero del 2018, así que a partir de Marzo de ese año PINTI era todo lo que tenía y si bien pagaba sus propias cuentas para existir, aún no estaba listo para también pagar las mías. 

 Este fue otro momento que me definió como persona, mi nivel de resiliencia llego a súper saiyajin (fan de DB). Moría de miedo de haber perdido nuevamente la estabilidad económica aún teniendo la deuda encima, gastos de alquiler, comida y el negocio que mantener. Pero tan solo seguí, dedicando ahora si 18, 19 horas diarias a enfocarme en el negocio, hasta que una idea brillante ocurrió justo para quincena de ese mes: el primer pack mundialista. Ese empujón llevo a PINTI a donde está ahora, desde ahí en adelante por fin sentí que oficialmente tenía un negocio que funcionaba. 

 

 

 PINTI era mi día y noche, mi fines de semana, mis feriados, vendiendo y logrando ya entrar al mercado corporativo. Poco a poco la marca fue tomando la credibilidad y confianza que merecía. 

 Todo el resto 2018 fue excelente, creciendo mes a mes, pero hubo un aspecto de mi vida que descuidé por enfocarme en el negocio: mi salud emocional y mental. Confieso que use el negocio como el impulso que necesitaba para no hundirme en la tristeza que mantenía oculta por perder tanto en tan poco tiempo. Durante todos esos meses, me mantuve en silencio sobre lo que sentía o que evitaba sentir, hasta que finalmente en navidad de ese año caí en una fuerte depresión que duró un par de meses y esta vez no me quedaba mas opción que darme la atención que necesitaba para solucionar este problema, ya que había incluso perdido las ganas y entusiasmo de trabajar. Tenía que resolverlo y volver a ser yo mismo.

Había llegado otro momento donde tenía que darle balance a mi vida, empezar a salir más, conversar mucho sobre las cosas que sentía con mi familia y amigos y poco a poco curarme. Para la mitad del año ya todo estaba resuelto, el negocio seguía creciendo, las invitaciones a eventos, el lado corporativo; todo ya sin tristeza o malos pensamientos por fin. Esto llevo a tener un excelente final de 2018 y un fabuloso 2019 que llegó con cambio de oficina, mejorar drásticamente mi calidad de vida y cerrando Diciembre también con cifras saludables pero ya con una vida balanceada y llena de buenas experiencias.

 

 

Pero así como todo sube, todo baja. En Enero del 2020, como todos ya sabemos, apareció el Coronavirus en el mundo, que de por sí empezó a afectar la fluidez del negocio durante Febrero y ni hablar de Marzo. Ha sido un reto muy duro aguantar los golpes de las bajas del negocio para todos los que no estamos en rubros de primera necesidad. Al inicio me rehusé a creer la idea de vivir en cuarentena y no poder trabajar como siempre, pero estoy seguro ahora que fue la mejor decisión del gobierno y que lograremos resistir hasta que se normalice todo. 

Quiero aprovechar este mensaje para decirle a cualquier otro emprendedor que esté actualmente viéndose afectado: si van a ponerle atención a las noticias negativas (cuarentena, infecciones, arrestos, muertes) que solo sea para cambiar su perspectiva sobre lo que realmente importa en la vida: la salud. Estar agradecidos si estamos sanos y si las personas que queremos también lo están. El resto es secundario, en el sentido de que siempre podrán reinventarse y salir airosos de una situación adversa. 

 Si con algo creo que puedo contribuir es pedirles que se enfoquen siempre en el positivismo. Si no pueden vender, pongan sus esfuerzo en reforzar el branding de sus marcas, enseñar cosas a través de sus redes, contesten todo tipo de preguntas, o hasta prueben Tik Tok desde sus marcas y otras redes que quizás están desatendiendo. De todo lo malo, siempre hay cosas buenas que nacen o descubrimos; y basándome en todo lo que acabo de contarles, este es definitivamente otro nuevo momento para probarnos a nosotros mismos de que estamos hechos. 

 Los tiempos de Coronavirus será una historia que todos contaremos algún día a nuestros hijos y nietos. Es una experiencia que nos une como humanos y nos da una oportunidad de conocernos más, que buenísimo sería que ellos sepan en el futuro,  que logramos ser mejores personas al salir  de esta situación. Aprovéchenla.

 

 

Sin más que decir, solo quiero confirmarles que PINTI no se ira a ningún lado, seguiremos como hasta ahora, creando nuevos pines y aguantaremos el tiempo que sea necesario para volver con fuerza y optimismo. Y como consejo personal, sigan las normas que dicta el gobierno, no salgan si no es necesario y cuiden a sus familiares mayores, padres y abuelos. Esta chamba es de todos para que esto acabe pronto y espero que saquen lo mejor de ustedes en estos días. De todo corazón, nunca me cansaré de darles las gracias a los miles de clientes que han comprado 1, 2, 10 veces; a las empresas que confían en la marca. La integridad y profesionalismo seguirán presentes. 

 Gracias por tomarse el tiempo de leer esta historia, espero que no se hayan aburrido o dormido en el proceso :)